Atención a las intoxicaciones alimentarias en verano

Durante el verano comemos más alimentos crudos, mientras que las altas temperaturas ayudan a las bacterias a multiplicarse. Es por eso que debemos reforzar las medidas preventivas, ya que el riesgo de sufrir enfermedades transmitidas por los alimentos aumenta en esta época del año.

Se aconseja a los ciudadanos que adopten directrices basadas en las Reglas de Oro de la Organización Mundial de la Salud para la Preparación Segura de Alimentos, con el objetivo de prevenir enfermedades causadas por la manipulación o conservación inapropiada de alimentos.

Estas recomendaciones están destinadas a la población en general y también a los establecimientos de la industria hotelera, donde los alimentos se manipulan a diario.

Alimentación fresca y saludable

En esta época de tanto calor nuestro cuerpo agradecerá que tomemos comidas ligeras y refrescantes, que nos ayudarán a pasar un verano saludable, perfectamente saciados e hidratados.

No se trata de comer menos, sino de seguir una dieta diferente, ya que el número de calorías que necesitamos es menor y la hidratación mayor. Incluir en nuestra dieta por ejemplo frutas, verduras y recetas frías, en lugar de platos grasos y elaborados, nos permitirá saciar el hambre sin que nos pese, al tiempo que mantenemos nuestra piel bien nutrida e hidratada.

La proliferación de los gérmenes patógenos se produce por la combinación de tres factores:

1. Elevada temperatura: la mayoría de las bacterias se reproducen de forma óptima a 37º. Para dificultar su proliferación se deben mantener por debajo de los 5º aquellos alimentos que deban estar refrigerados y, por otro, alcanzar al menos los 65º durante dos minutos al cocinarlos.

2. Nutrientes y humedad: donde hay restos orgánicos, si además hay humedad, es más fácil que se reproduzcan los gérmenes.

3. Tiempo: algunas bacterias se dividen muy rápidamente, y en poco tiempo pueden alcanzar un número lo bastante importante como para provocar daños en el consumidor.

10 principios de seguridad

El objetivo es, por tanto, evitar que las bacterias peligrosas lleguen a nuestros alimentos y evitar que se multipliquen. Mantener una correcta higiene y la correcta manipulación de alimentos es la forma más eficaz de reducir riesgos.

1. Extrema tu higiene personal. Lávate cuidadosamente las manos si vas al baño, si tocas animales, plantas, tierra etc. Y siempre antes de manipular alimentos.

2. Después de cocinar, refrigera la comida cuanto antes, no la dejes a temperatura ambiente, ya que es la más peligrosa.

3. Si sales al campo o la playa, lleva la comida en recipientes muy limpios y herméticamente cerrados. Mantén fresca la nevera o cesta con la comida, con acumuladores o una bolsa de hielos, o refrigera con agua del mar o río.

4. Las sobras de comida, a la nevera… o a la basura.

5. Deja los alimentos tapados y bien protegidos: así evitarás las visitas de los insectos, que pueden transmitir la intoxicación.

6. Evita la contaminación cruzada: tablas, platos o cubiertos que hayas usado con alimentos crudos, no los utilices otra vez con los cocinados sin haberlos lavado. Usa cubiertos limpios al servir las salsas, ensaladas o guisos.

7. Recalienta solo la porción que se vaya a consumir

8. En la compra, deja para el final los alimentos que necesitan refrigeración y date prisa para volver a meterlos en frío.

9. Ten especial cuidado con los productos con salsas, con mayonesas, con los asados y con las preparaciones que incluyen alimentos cocinados y crudos a la vez.

10. Si estás en un lugar donde el agua no te ofrezca garantías, tómala embotellada y sin hielo. Ten cuidado en ese caso también con las verduras frescas y los moluscos.

Y 5 consejos para poner remedio

1. Ante una intoxicación, la clave es la rehidratación. Toma suero comprado o un preparado alcalino casero (con un litro de agua, 1/2 cucharadita de sal y 1/2 de bicarbonato sódico, dos cucharadas de azúcar y el zumo de un limón ).

2. Si el afectado es un niño, un anciano o una persona de riesgo y no mejora en 12 horas, hay que ir al médico. Los adultos sanos pueden esperar un poco más.

3. Si la fiebre es más alta de 38 °C debes ir al médico

4. Si la diarrea o los vómitos son sanguinolentos, también hay que ir al médico

5. Cuando cesen los vómitos, hay que ir empezando a comer algo: una dieta blanda y astringente, arroz cocido, patata o zanahoria cocida, caldos, sopas suaves… Solo cuando esto lo tolere bien se pueden ir introduciendo otros alimentos.

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